Proyecto · Parada II

La llamada

Reserva de la Biosfera y una comarca que nunca fue ajena al vino.

Pinsapos nevados en la Sierra de las Nieves, Yunquera

La Sierra de las Nieves no es un paisaje cualquiera. Reserva de la Biosfera desde 1995 y Parque Nacional desde 2021, su valor no se mide solo en hectáreas protegidas: alberga el pinsapar de Yunquera, uno de los bosques de pinsapo (un abeto relicto que apenas sobrevive en un puñado de enclaves del Mediterráneo) más extensos que quedan en pie mundialmente. Es un territorio de altitud, suelos exigentes y microclimas que pocos lugares de Andalucía conservan intactos.

Pero elegir la Sierra de las Nieves no fue solo elegir un paisaje bonito que proteger. Antes de 1878, esta comarca era una de las grandes productoras de vino de la provincia: la vid, no el olivo, era su motor económico. La filoxera borró ese paisaje, pero no borró la memoria de una tierra que ya producía vino de calidad, mucho antes de que nadie hablara de «recuperación» o de «patrimonio».

Las viñas fueron desapareciendo y la sierra terminó guardando aquel pasado bajo el silencio del tiempo.

Pero hay lugares que nunca desaparecen del todo. Solo esperan a que alguien vuelva a creer en ellos.

Por eso, cuando los socios fundadores de AIEGYT se plantearon dónde y cómo actuar, la respuesta no fue una decisión romántica ni una apuesta a ciegas: fue devolver un cultivo a la tierra que ya lo conocía. El 25 de junio de 2024, en El Burgo, esa idea se convirtió en nuestra asociación.

Todo comenzó con la recuperación de una vieja viña de Palomino en Yunquera, de más de veinticinco años, escondida entre parcelas olvidadas por el tiempo.

No buscábamos construir una gran bodega. Buscábamos algo mucho más importante: emocionarnos haciendo un vino que hablara de nuestra sierra.

Reserva de la Biosfera desde
1995
Parque Nacional desde
2021
Bosque protegido
Pinsapar de Yunquera
AIEGYT se constituye
25 de junio de 2024, en El Burgo