
Proyecto
El camino de vuelta a un paisaje interrumpido
Del ostracismo tras la filoxera al resurgir con el proyecto «12 Balas de Cañón».
Parada I · El origen
El paraíso perdido
Antes de 1878, miles de hectáreas de viñedo cubrían estas laderas. La filoxera llegó y lo borró todo en pocos años. A diferencia de otras zonas de Málaga, aquí no hubo segunda oportunidad: la pendiente extrema hacía inviable replantar sobre los nuevos pies americanos. El olivo y el almendro ocuparon el sitio de la vid durante casi siglo y medio.
Parada II · Nuestra motivación
La llamada
La Sierra de las Nieves no es un paisaje cualquiera: Reserva de la Biosfera, pinsapares únicos, una comarca que nunca fue ajena al vino. Elegirla no fue una decisión romántica, sino la chispa que llevó a recuperar una vieja viña de Yunquera y devolver un cultivo a la tierra que ya lo conocía.
Parada III · El homenaje
El nombre
En 1921, en el asedio de Igueriben, el comandante Julio Benítez Benítez —natural de El Burgo— resistió hasta el final sin agua ni refuerzos. A sus hombres les quedaban doce salvas de cañón. Nunca se rindió. Recibió a título póstumo la Cruz Laureada de San Fernando, la máxima distinción militar española. Su nombre no honra una batalla: honra el tesón de no abandonar la tierra propia pase lo que pase.
Parada IV · La tierra
El renacimiento
Más de un siglo después de que la filoxera vaciara estas laderas, la vid vuelve a la Sierra de las Nieves. En Yunquera, sobre viñas de más de 25 años; en El Burgo, sobre la finca Buenavista, plantada entre olivos centenarios. No es una reconstrucción del pasado, es, simplemente, no haberse rendido.
Parada V · La gente
Ocho amigos
Detrás de 12 Balas de Cañón no hay una única bodega, sino una asociación sin ánimo de lucro: AIEGYT, constituida en El Burgo en 2024 por ocho socios fundadores (sumilleres, ingenieros agrónomos y profesionales de la gastronomía) con un objetivo compartido: recuperar y dar a conocer el patrimonio agroalimentario y natural de la Sierra de las Nieves.




